Steve Jobs Theatre Pavilion. Miércoles de Spots and Places

Escrito por el 27/03/2019

Hasta mediados de la década de 1960, Cupertino seguía siendo en gran parte una ciudad de ranchos y viñedos.

Con la llegada de De Anza College aparecerían las computadoras y sus entusiastas, entre ellos Steve Jobs, cuyos biógrafos todavía debaten si estudió o no en el lugar en cuyo teatro presentaría la primera Mac en 1984.

Apple Computer llegó a Cupertino a fines de la década de 1970 y se ha mantenido en el mismo lugar a través de todos sus altibajos. Desde entonces, la ciudad se ha convertido en el hogar de Compaq, Portal, Hewlett-Packard y muchas otras empresas de alta tecnología.

Steve Jobs decidió quedarse en la ciudad cuando el crecimiento de Apple se convirtió en imparable desde la década de los noventa. La apuesta para hacerlo implicaba la construcción de un campus excepcional: Apple Park.

La sede corporativa del gigante de Cupertino ha sido objeto de múltiples críticas desde la gestión del proyecto. Se dice que está lejos de los centros de transporte público, que apuesta al gigantismo, que es retrograda, que es poco amigable, en fin muchísimas opiniones realizadas en su gran mayoría por gente que nunca ha entrado al lugar al cual solo pueden entrar los empleados.

Gracias a la sólida cultura de secreto de Apple, las personas fuera de la empresa realmente no tienen mucha idea de cómo trabajan los empleados allí, quizás a los trabajadores de Apple les guste su lugar de trabajo que criticado o no se ha vuelto un icono de la arquitectura a nivel global.
Apple Park no está abierto al público, aunque 12,000 personas en su interior no lo hacen exactamente privado. Su silueta domina el paisaje desde la carretera y sus formas lo hacen objeto de deseo de miles de fanáticos de todo el mundo.


El centro del lugar está cubierto por un gigantesco jardín realizado por encomienda del mismo Steve Jobs, que no vivió para disfrutarlo. De acuerdo con la visión de Jobs, se plantaron cientos de árboles frutales, no solo huertos de manzanas, sino también árboles de pera, ciruelo y cerezo, cuya fruta cosechada se sirve en la cafetería de Apple.


Podrían decirse muchas cosas pero la verdadera estrella del campus conocido como la nave espacial, es el Teatro que lleva el nombre del fundador de la compañía. El lugar donde se develan los nuevos productos y protagonista esta semana de la llegada de Apple TV + y la nueva tarjeta de crédito de Apple.

Diseñado por la firma británica Foster + Partners como parte de Apple Park, el Steve Jobs Theatre Pavilion está ubicado en la cima de una pequeña colina entre el verde y extenso campus de 71 hectáreas del gigante tecnológico.


Un delgado techo circular cubre el pabellón acristalado, que rodea un vestíbulo de 41 metros de diámetro, que brinda acceso a un auditorio con capacidad para 1.000 personas enterrado bajo tierra. Con un peso de 80,7 toneladas, el equipo de diseño describe la impresionante estructura del techo como el «techo de fibra de carbono más grande del mundo».


Está compuesto por 44 paneles radiales idénticos, que se montaron en el sitio y luego se levantaron en su lugar de una sola vez. Dentro del vestíbulo, círculos concéntricos de iluminación rompen la estructura del techo. Los paneles de vidrio de 6,6 metros de altura brindan amplias vistas del entorno paisajístico y están unidos entre sí por juntas de silicona, que albergan discretamente los servicios del edificio.

«El teatro Steve Jobs es un lugar para que nos reunamos», dijo el diseñador jefe de Apple, Jonathan Ive, en un comunicado. Lo dice con sentido de pertenencia como quien habla de un grupo secreto. Son pocas las veces que se puede acceder a él y para muchos que lo visitaron durante la presentación de este lunes 25 de marzo fue sin duda la estrella del espectáculo.


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