El Dakota de Lennon. Miércoles de Spots And Places

Escrito por el 05/12/2018

Un frío viernes 7 de febrero de 1964, el vuelo 101 Yankee Clipper de Pan Am despegó desde el aeropuerto Heathrow de Londres y aterriza en el Aeropuerto Kennedy de Nueva York trayendo con él la “Beatlemania”. Fue la primera visita a los Estados Unidos de The Beatles que acababan de lograr su primer hit número 1 seis días antes con “I Want I Hold Your Hand”.

Foto: skeeze // Pixabay

La primera gira dejó una huella importante en la memoria cultural de Estados Unidos, quizás con su visita rompieron la rígida cultura de los años 50 americanos. Pero Estados Unidos tuvo también un impacto fuerte en los muchachos, sobre todo en John  que nunca antes  había cruzado el Atlántico.

El impacto fue tal que Lennon haría Nueva York su hogar hasta el final. John Lennon amaba a Nueva York y Nueva York lo amaba.  El espíritu creativo de la ciudad le inspiró a crear música con una libertad que nunca había sentido con The Beatles. Para vivir en ella soportó problemas personales, legales, políticos y musicales. Fue quizás la libertad de la que John disfrutó en Nueva York la que lo llevó a su muerte. Al hablar de por qué Nueva York lo había cautivad decía: “Me conocen lo suficiente como para mantener mi ego flotando, pero soy suficientemente desconocido para moverme libremente”; podría pasar de incognito en Nueva York y el simple hecho de poder realizar cualquier acto mundano y tener contacto con la gente le hacía feliz.

Nueva York encajaba naturalmente con el Lennon del 71: un rey del rock and roll que se había divorciado de sus compañeros de banda y ahora estaba casado con un artista de vanguardia. ¿Qué otro lugar para escapar del escandaloso conservadurismo de Inglaterra, donde Lennon había sido víctima de una redada de drogas, que la capital cultural del mundo? Mientras vivía en Nueva York, produjo parte de su música más aclamada por la crítica, a pesar de que las autoridades no estaban  felices con él.

Foto: Nick Fewings // Unsplash

El gobierno de Nixon pasó cuatro años tratando de deportarle por su postura contra la guerra de Vietnam. Lennon luchó contra lo que consideraba injusto. Podría haberse ido a Francia donde los impuestos eran menores, pudo haber partido a cualquier otro lugar, pero lo suyo era Nueva York y su espacio personal era privilegiado.

El Dakota

El Dakota, ubicado en la esquina de 72nd Street y Central Park West, fue uno de los primeros edificios de apartamentos de lujo en Nueva York y ciertamente el más lujoso. Posiblemente el edificio es un hito no por su altura, o su grandeza, sino por la oscuridad que lo rodea.

Foto: Creative Commons

El Dakota es una estructura cuadrada quizás poco feliz en el exterior para los ojos mexicanos. Algunos le llaman a su estilo gótico que más bien es profundamente sobrio. Cuando se completó el edificio en 1884 no estaba destinado a los súper ricos, sino que se construyó y comercializó para la clase media.

A medida que la ciudad crecía alrededor de Dakota, su ubicación relativamente arbitraria, se convirtió en uno de sus principales atractivos. Aunque se desconocen los orígenes del nombre del edificio, se sugiere que se llame así porque estaba muy al oeste y al norte en Manhattan, como el territorio de Dakota.   El edificio comenzó a adquirir un estatus de culto cuando fue parte central de El bebé de Rosemary de Roman Polanski,  que utilizó tomas exteriores de Dakota y contó con una Mia Farrow de 19 años que corría por sus pasillos palaciegos.

Desde ese momento el lugar era espacio para fotografías, así mismo casa de artistas como el bailarín Nureyev, Lauren Bacall o Boris Karloff. El lugar que durante décadas estuvo alejado era ahora parte central del paisaje de Manhattan, en una zona hasta hoy llamada Upper West Side, al oeste de la isla en una zona privilegiada con una vista espectacular al Parque Central que tanto le gustaba a John Lennon. Cuando John se mudó a Nueva York con Yoko originalmente vivían en un pequeño apartamento en Greenwich Village cercano a la universidad en una zona donde prosperaba la bohemia y la música como puede verse en Inside Llewyn Davis de los Hermanos Cohen. Lennon andaba en bicicleta por el Village, cruzaba la ciudad y se daba cuenta de que estaba allí.

Foto: Creative Commons

Dijo que si hubiera vivido en la época de Roma, viviría en Roma y para él en este momento Nueva York era el centro creativo del mundo. Llegaría a vivir al Dakota en 1973 y para sus vecinos era el residente del séptimo piso que pedía sushi a altas horas de la noche. Era conocido como un padre protector y un coleccionista de bienes raíces emprendedor, que enfureció a sus vecinos comprando cinco apartamentos.

Los adquirió por una razón central: privacidad. Afuera del edificio quería contacto, pero dentro quería ser un padre sin ninguna molestia. Lennon era feliz en el Dakota. No tenía intención de ocultar su residencia. La presumía y era común verle entrar y salir del edificio. Caminaba y jugaba con su hijo en Central Park donde ahora hay un espacio en su recuerdo llamado Strawberry Fields y un mosaico que dice Imagine, donde los turistas se toman fotos.

Tan conocida era su residencia y tan feliz era del contacto con la gente que Mark David Chapman no tuvo problema en encontrarlo esa noche del 8 de diciembre de 1980, la noche más oscura del Dakota.

Foto: Creative Commons

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