El Monumental espera. Miércoles de Spots and Places

Escrito por el 28/11/2018

Este Miércoles de Spots and Places está dedicado a uno de los recintos futbolísticos más importantes a nivel mundial, que recientemente fue escenario de una trifulca que salió del control de las autoridades, resultando en un episodio oscuro para este deporte.

Al clásico jamás soñado entre River Plate y Boca Juniors se atrevieron a llamarle ‘la final del mundo’, quizás en un exceso “muy argentino”, y es posible que lo fuera aun cuando a sus estadios los separen sólo unos treinta kilómetros en las inmediaciones de Buenos Aires. Este partido iba a ser el más grande encuentro de la historia del futbol argentino, o lo hubiera sido si se hubiera jugado. Lo hecho, hecho está: Argentina ha vivido su capítulo más negro en el balonpié y el Monumental seguirá esperando su épica final en vano. 

Vista aérea del estadio Monumental de River Plate. Imagen: Creative Commons.

Se jugaría a las cuatro de la tarde del sábado 24 de noviembre. Sufrió un retraso y se reprogramó para una hora después. Posteriormente, fue cambiado al domingo. Al final, se canceló por tiempo indefinido. Hoy ya se sabe que sí se jugará, sin embargo, no ocurrirá en Argentina. Lo importante es que sea cuanto antes pues el 12 de diciembre inicia el Mundial de Clubes y Sudamérica, en un bochorno de los que quizá sólo se dan de este lado del mundo, no tiene representante. 

Un ataque al camión de Boca cuando se dirigía al estadio Monumental, por parte de la barra brava de los locales, dejó a varios jugadores imposibilitados para jugar el partido. Incluso, algunos tuvieron que visitar el hospital para recibir tratamiento por los cortes causados por fragmentos de las ventanas destrozadas.

Los Borrachos del Tablón, la barra brava de River. Imagen: Creative Commons.

Lo que sucedió a las afueras del Monumental fue un escenario dantesco. Nadie imaginó los proyectiles volando. Nadie previó que la imagen de Argentina se mancharía a tal grado, y menos a una semana de haber recibido a los líderes más importantes del mundo en la cumbre del G-20.  

En los programas de debate deportivo, los comentaristas se preguntan lo mismo una y otra vez. ¿Cómo pudo ocurrir algo así en un país acostumbrado a los operativos policiales antes de los partidos? No por nada es que, cada fin de semana, Buenos Aires se vuelve una ciudad sitiada y todo debido al futbol.

La sede

El Estadio Monumental Antonio Vespucio Liberti es el más grande de Argentina y la sede principal de los partidos de la Selección Nacional y del Club River Plate. Se ubica al norte de la ciudad de Buenos Aires en el área de Belgrano, una zona comercial acomodada, a diferencia del barrio obrero de la Boca, donde se ubica la Bombonera. 

Estadio de River en el barrio de Núñez. Imagen: Creative Commons.

El estadio se encuentra cerca de las orillas del Río de la Plata, a unos nueve kilómetros del centro de negocios de la ciudad, o Microcentro, y a unos cinco kilómetros de la popular zona de vida nocturna de Palermo. Por el área de su estadio y los grandes presupuestos de River, la escuadra es conocida como la de los millonarios. 

Inaugurado oficialmente en 1938, el Monumental ya fue sede de una final del mundo. Una de verdad, entre la escuadra holandesa y la argentina, dirigida Cesar Luis Menotti, el 25 de junio de 1978. Gobernaba el país una junta militar que había desaparecido a miles de argentinos, muchos de ellos en centros de tortura clandestinos. 

La remodelación del Estadio para el Mundial fue objeto de escándalo. Se acusó a los militares de corrupción en las obras, y la opinión pública señaló un vínculo entre la gente de River y la Junta Militar que, a la fecha y en medio de las pasiones de siempre, todavía se le echa en cara al club.  

Vista panorámica del Estadio Monumental de River Plate. Imagen: Creative Commons.

Como sea, River ha resistido de todo desde la Copa del Mundo de 1978. En estos cuarenta años, cayó a los infiernos del descenso y su hinchada permaneció siempre fiel, logrando hasta ahora estar de nuevo al borde de la gloria. Y que mayor gloria que coronarse campeón de América en casa, frente a su acérrimo rival, en un momento histórico probabilísticamente irrepetible. 

El resultado del incidente del sábado pasado es una oportunidad perdida para Argentina. «Ésta no es la Argentina que amamos. Tenemos que usar un tiempo para darle al mundo una buena señal de que podemos hacer las cosas bien”, declaró Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol.  Al parecer, la espera será larga. La final no se jugará en Argentina y es posible que ni siquiera sea en Sudamérica.  

Pase lo que pase, es casi seguro que el resultado será enormemente anticlimático, después de los acontecimientos absurdos de un fin de semana en el que el fútbol argentino y Argentina misma no pudieron siquiera montar un operativo decente para un partido de futbol. Pase lo que pase, el Monumental seguirá esperando su gran juego.

Camiseta del encuentro que no fue, o no ha sido. Imagen: Club River Plate.


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