Arándanos para la Acción de Gracias. Viernes Foodie

Escrito por el 23/11/2018

En México, el furor por los arándanos nos abordó de manera contundente hace unos quince o veinte años. Ahora ya estamos acostumbrados a su astringencia y encariñados con su dulzor amargo. Este Viernes Foodie, y con motivo del Día de Acción de Gracias, te diremos cómo puedes preparar salsa de arándanos para que la incluyas como complemento de tus recetas en la próxima temporada festiva. 

Un poema. WsyedRBC // CC

La acción de gracias es, en sí misma, un rasgo de las especies que viven en comunidades. Podemos apreciarla en abejas, hormigas, suricatas, leones… Trabajan en equipo, dividen las tareas, se apoyan, se cuidan y comparten. Los humanos, sin este elemento evolutivo, no seríamos la especie dominante del planeta. Es por eso que, más allá de querer apuntar al hecho de que la Acción de Gracias es el motivo de una festividad norteamericana, en esta ocasión queremos evocarla como un acto supremo de humildad. Dar las gracias es agraciar al prójimo y reconocerle como parte fundamental del grupo, pues es el grupo y su funcionamiento lo que mantiene con vida a quienes lo integran. 

Eso fue lo que simbolizó la cena de la primera cosecha en el Nuevo Mundo, que ocurrió durante noviembre de 1621. El arándano es un fruto nativo americano. La abundancia de esta versátil frutilla en la nueva tierra encontrada y su cotidianidad en la alimentación de los pobladores originarios, hace que los historiadores concluyan que seguramente estuvo presente en esa primera cena y, desde entonces, en la dieta de los colonizadores. 

¿Cuánto a que acabas de enterarte que estas cositas rojas que hay en las decoraciones navideñas son arándanos? Nosotros también.
monicore // Pixabay

El sabor dulce acidulado del arándano combina excelente con el pavo y el relleno. Su color carmesí ilumina un platillo algo pálido. Con detractores, como todo, la mesa en el Día de Acción de Gracias requiere por lo menos un tazón de salsa de arándanos. Además, entre todos los platillos, es el más sencillo de preparar, aunque también es popular la versión enlatada y se encuentra igualmente en pasta como el mole. Es importante tomar en cuenta los tiempos en cocina, por lo que se recomienda prepararla en anticipación de lo más elaborado. En refrigeración, bien almacenada, dura alrededor de una semana. No se recomienda congelarla pues pierde la consistencia y los ingredientes se separan. A continuación, te dejamos la receta clásica que The New York Times recomienda para preparar este delicioso complemento. 

Salsa de Arándanos Clásica 

Endulzada con azúcar y sazonada con jugo de naranja, ésta es la forma tradicional de hacerla. Y también una de las mejores. Pon una bolsa de cien gramos de arándanos frescos o congelados en una sartén pequeña a fuego medio-alto y añade una taza de azúcar y una taza de jugo de naranja fresco y natural. Mezcla bien, y cocina hasta que el azúcar se disuelva por completo y los arándanos empiecen a abrirse por el calor, entre cuatro y seis minutos más. Mezcla nuevamente, agrega el zumo de una naranja y mantén al fuego por otros dos o tres minutos. Retira del fuego, cubre la sartén y deja que se enfríe la salsa. Ponla en un tazón, cúbrela bien y ponla en el refrigerados hasta que esté fría, por lo menos unas dos horas, o hasta que la vayas a utilizar.  

Si usas arándanos congelados, no es necesario que los descongeles. Si vas a agregarle frutos secos, hazlo unas horas antes de servirla y no antes, para evitar que pierdan lo crocante. Si la salsa no está espesa al sacarla del refrigerador, ponla nuevamente al fuego por cinco minutos, deja que se enfríe y refrigérala hasta usarla. 

cfinsbury // Pixabay

Si tienes ganas de ir un poco más allá, los frutos secos que te recomendamos probar son nueces, almendras, piñones, nueces de castilla, macadamias, pistaches, nueces de Brasil, avellanas, o lo que se te ocurra. Después de picarlos, tuéstalos y agrégalos unas horas antes de servir la cena. También la fruta seca le añade dulzor y una consistencia agradable a la salsa de arándanos. Pícala en pedacitos y pónsela a la salsa al retirarla del fuego, mientras aún está caliente. Arándanos secos, fresas, cerezas, chabacano, pera, dátiles, higos, hasta jengibre caramelizado son opciones diferentes que le dan un estilo diferente.  

¿Has probado la salsa de arándanos? ¿Te animarías a prepararla? 


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