La narrativa masculina en el relato cotidiano

Escrito por el 20/11/2018

Cuando los hombres se disponen a describir su realidad, lo hacen de formas tan maravillosas que definen el imaginario colectivo y enamoran generaciones. 

Sea a través de la plástica, la música o las letras, el arte ha sido transformado y revolucionado por mentes masculinas. Por supuesto que la historia ha reconocido más a los hombres que a las mujeres, eso es algo en lo que actualmente se trabaja por cambiar desde distintas trincheras, y en lo que se ha avanzado mucho en la posmodernidad. Sin embargo, reconocer el lugar histórico y actual de las mujeres no debería incluir el dejar de reconocer las aportaciones de los hombres. 

En este especial por el Día del Hombre, que se celebra cada 19 de noviembre, haremos un acercamiento a las formas de ver la historia a través de las plumas de escritores y periodistas nacidos en distintas épocas del siglo pasado y antepasado, que relataron su realidad como voces críticas que han marcado a muchas generaciones y han inspirado muchas más obras y maneras de ver el mundo, como un fractal artístico y creativo que se alimenta de coyunturas políticas, económicas, culturales y sociales, para generar productos que nos representan como civilización. 

F. Scott Fitzgerald nació en Minnesota poco más de un siglo después de la formación de la Unión Americana, el 24 de septiembre de 1896. El autor de El Gran Gatsby, una de las novelas fundamentales de la literatura moderna en Estados Unidos, fue nombrado como un pariente lejano suyo, Francis Scott Key, compositor de The Star Spangled Banner, pieza mejor conocida como el himno nacional.

La historia familiar y la personal del escritor se vieron trastocadas por momentos como la Guerra Civil y la Primera Guerra Mundial. Fitzgerald sirvió en el ejército, estudió en Princeton y desarrolló su vida profesional en Nueva York, donde se inspiró para relatar la decadencia y superficialidad de los habitantes de una ciudad que aún no alcanzaba a comprender bien a bien qué es una ciudad. Las tardes polvosas, el cielo rojizo, la soledad, las cenizas y el esmog, en contraste con lo que el autor describe durante las varias fiestas a las que asistió Nick Carraway en casa de su vecino Jay Gatsby, donde los excesos, la exacerbación de las emociones y la superposición de la experiencia ante la prudencia no podían faltar ambientados por el jazz. Y, además, una intrincada historia de romances fatídicos que Fitzgerald elabora magistralmente en El Gran Gatsby, una obra que de cierta forma es una réplica de la fugaz vida y la imparable muerte de una época contada por los escritores que integraron la Generación Perdida de los años 20 en Norteamérica.  

Ahora hablaremos de Jack Kerouac, escritor de ascendencia franco-canadiense nacido en Massachusetts el 12 de marzo de 1922. Un iconoclasta que rompió paradigmas literarios y fue reconocido por su prosa libre. Kerouac formó parte de la Generación Beat y llevó la vida bohemia posmoderna al extremo. 

Criado en un hogar profundamente católico, se enlistó en la Naval estadounidense, servicio del que fue honorablemente dado de baja una semana después, a causa de un diagnóstico de personalidad esquizoide. En la postguerra, el nihilismo y el vacío eran el grito generacional, y el espíritu de hartazgo y libertad en el que se gestó el movimiento hippie fue lo que empujó a Kerouac a contar la historia de su camino por los caminos y carreteras norteamericanas. ‘On The Road’ (En el Camino) es una de sus obras cumbres, ácida y cómica, que ha inspirado miles de viajes de mochileros aventurándose por los lugares más inusuales del mundo, provocando también el relato de muchos que han seguido sus pasos, viajando, conociendo, escribiendo y describiendo una realidad que se vive directamente, en la que uno como sujeto experimental, así como Kerouac, muere un poco más cada que vive tan intensamente. 

El Gabo nació el 6 de marzo en Aracataca, Colombia, según su hermano Luis Enrique, en 1927, según su acta de nacimiento y el mismo escritor, en 1928. Gabriel García Márquez obtendría de su pueblo y de su familia la inspiración para crear las fantasías que su realismo mágico dibujó en miles de imaginaciones a nivel mundial.

Por su excelencia al contar historias de ficción, Gabo fue reconocido con el Nobel de Literatura en 1982. Al publicar sus primeros cuentos en diarios colombianos, inicia su faceta de periodista y continúa escribiendo, esto a sus 27 o 28 años. La casualidad numerológica parece jugar un papel importante en el transcurrir de este escritor, quien reconoció tener sus propias supersticiones como resultado de su infancia, creciendo entre historias de fantasmas y costumbres extrañas en un pueblecillo caribeño. García Márquez culminó su obra maestra Cien Años de Soledad en nuestro país, que lo recibió amoroso y no lo soltó, hasta que la muerte los separó el 17 de abril de 2014. El producto de su labor como periodista es apasionado como lo es su narrativa. Leer sus compilaciones de notas periodísticas es un ejercicio espectacular: pasa de contar sobre un estudio que comprueba que las plantas sienten a explicar que la historia que relata en Crónica de una Muerte Anunciada es real, y que los protagonistas finalmente se reunieron varios años después. 

El periodista Tom Wolfe, a quien recordamos pues falleció el pasado 14 de mayo a los 88 años, llegó al mundo en Virginia el 2 de marzo de 1930. Wolfe fue de los principales representantes del Nuevo Periodismo (New Journalism), un movimiento que tuvo lugar entre los sesenta y los setenta, caracterizado por la integración de formas y técnicas literarias en los textos informativos. Trabajó en The Washington Post, The New York Herald Tribune y Esquire, por mencionar algunos medios. 

Conservador y, en sus propias palabras, sin afición a ninguna droga, este periodista publicó varias compilaciones de artículos que escribió sobre arte, música, arquitectura, cultura popular y política. En 1973, editó la colección titulada The New Journalism, que incluyó aportaciones de Truman Capote, Hunter S. Thompson y Norman Mailer, entre otros. Sin embargo, el gran éxito de Tom Wolfe fue como escritor de ficción con su primera novela aclamada por la crítica, ‘The Bonfire of the Vanities’ (La hoguera de las vanidades), que inició siendo editada por partes en la revista Rolling Stone desde 1984 y se convirtió rápidamente en best-seller a nivel mundial. Incluso se adaptó al cine, en una película de 1990 dirigida por el genial Brian de Palma. En esta obra, editada en 1987, el autor nos sumerge en un mundo que ya conocimos a inicios del siglo XX gracias a Fitzgerald: la decadencia y la superficialidad neoyorquina, ahora experimentándola durante el fin de la Guerra Fría, ante el inminente fin de siglo y el cambio de milenio, en una sociedad que vive aún más acelerada, aislada y deprimida. Esta sátira criminal americana es una pauta ideal para comprender a los estadounidenses en el presente desde el pasado, pues no sólo sigue enclavada en el clasismo, también persiste en la discriminación racial y el abuso de autoridad. 

Philip Roth es otro escritor de quien nos despedimos este año, el 22 de mayo a los 85 años. Judío nacido en New Jersey el 19 de marzo de 1933, este escritor se caracterizó por su estilo autobiográfico, así como por su irrestricta obsesión por jugar con la realidad y la ficción, y sus provocadoras exploraciones de la identidad americana. 

Entre 1955 y 1959, Roth se graduó con honores en Letras Inglesas por la Universidad de Chicago, sirvió dos años en el Ejército de los Estados Unidos, y publicó su primer libro, ‘Goodbye, Columbus’, que fue recibido con gran entusiasmo por críticos y lectores, y por el cual recibió el Premio Nacional del Libro (EUA) en 1960. En esta obra irreverente y humorística, el autor explora a la clase media judía, dividiendo la opinión pública respecto al tema. Este autor revolucionó el concepto de las series de ficción al intervenir como personaje y mezclar sus voces internas con las de otros narradores, como el famoso Nathan Zuckerman, un interesante personaje de su obra y un pseudónimo bajo el cual publicó diversas obras, como su trilogía encabezada por el libro ‘American Pastoral’, de 1997. Una de sus obras más críticas, ‘The Plot Against America’, es un acercamiento a la posibilidad de que Estados Unidos hubiera pactado con Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, poniendo en marcha un programa antisemita en suelo americano. Roth se definió como ateo; para él, Dios no existía, por lo que podría considerársele antirreligioso. De hecho, se rehusaba a ser considerado un escritor judío, aunque reiteraba la temática en su obra. En una entrevista para el periódico Guardian en 2005, Philip Roth dijo tajante: “soy americano”. 

El escritor, pintor, publicista, locutor, académico, economista y diplomático Fernando del Paso llegó al mundo en la Ciudad de México unos años antes de la Expropiación Petrolera, el 1 de abril de 1935, y lo dejó días en Guadalajara antes del festejo de la Revolución, el 14 de noviembre de este año. Su relación con la historia mexicana y su pasión por contarla, por encontrarle explicación al relato oficial de nuestro pasado, es reconocible en toda su obra y su carrera. 

De sus 20 a sus casi 40 años, del Paso fue copy writer de muchas agencias publicitarias. El Centro Mexicano de Escritores lo becó por un año en 1964, la Fundación Guggenheim por once años, de 1970 a 1981, y la Fundación Ford lo apoyó desde 1971. Integrante emérito del Sistema Nacional de Creadores en 1994, y de la Academia Mexicana de la Lengua, gracias a un discurso sobre el sefardí, a partir de 2009. En 2015 recibió el Premio Cervantes. Publicó su primer libro en 1958, un poemario titulado Sonetos de lo Diario. En 1966 editó José Trigo, novela reconocida con el Premio Xavier Villaurrutia, que finalmente completó en una exitosa trilogía con Palinuro de México, en 1979, y la multipremiada obra Noticias del Imperio, en 1987, que demuestra su afán por encontrar el “sentido de la Historia” a manera de homenaje al pasado y a sus actores principales. De su capacidad como artista plástico, Fernando del Paso opinaba que dibujar era la venganza de su mano izquierda ante el acto de escribir, y de hecho su obra se ha expuesto en varias ocasiones. Es reconocido como uno de los grandes estilistas modernos de la prosa castellana, por su capacidad de integrar en su obra, y de manera extraordinaria, elementos como la historia, el humor y la política. 

El periodista Hunter S. Thompson, originario de Kentucky nacido el 18 de julio de 1937, es uno de nuestros autores favoritos. Famoso por haber creado su propio subgénero dentro del Nuevo Periodismo, el ‘Periodismo Gonzo’ (Gonzo Journalism), que se basa en un experimento activo en el que el periodista se vuelve una figura central de la historia que está cubriendo e incluso participa en eventos de la narrativa. 

Thompson generó revuelo con su libro ‘Hell’s Angels’, de 1967, que se tardó un año en escribir porque precisamente fue el tiempo que estuvo acompañando a esta legendaria banda de motociclistas estadounidenses de quienes hizo el relato de sus vidas y experiencias personales. Su estilo irreverente y psicodélico le posicionó como uno de los autores representantes de la contracultura. Abiertamente escribió sobre su experiencia con distintos tipos de drogas. Su obra más conocida es ‘Fear and Loathing in Las Vegas’ (1971), un compendio crítico de los motivos por los cuales considera que la contracultura ha fallado. Primero se publicó seriada en la revista Rolling Stone, y ha sido adaptada a la pantalla grande en dos ocasiones. En 1980, con Bill Murray como Thompson en ‘Where the Buffalo Roam’, que no recibió comentarios favorables por lo que no destacó, y en 1998 con Johnny Depp como el periodista gonzo y Benicio del Toro como su amigo y abogado Oscar ‘Zeta’ Acosta en la extraordinaria película de Terry Gilliam que lleva el nombre del libro en español: Miedo y Asco en Las Vegas. 

El último puesto, aunque no por eso es menos importante, queremos dedicarlo al rebelde José Agustín, orgullosamente originario y residente de Acapulco. Nace el 19 de agosto de 1944 y desde muy joven demuestra su arrebatado amor intenso por relatar, en un sentido marcadamente masculino, la experiencia de ser joven, consumir drogas, alcohol, música, libros…, tener fantasías sexuales y hacerlas realidad, enamorarse como un inútil y ser capaz de todo motivado por el impulso romántico, defender su punto de vista con argumentos humanos, porque así es su obra: humana. 

José Agustín además es reconocido por sus aportaciones teóricas relativas a las contraculturas juveniles, su dramaturgia y sus adaptaciones a guiones cinematográficos de obras como El Apando de José Revueltas, dirigida por Felipe Cazals. En cuanto a su formación profesional, estudió en el Centro de Estudios Cinematográficos de la UNAM y tomó el curso literario que impartía el escritor Juan José Arreola, a quien quizá debimos incluir también en esta lista, como a tantos otros hombres extraordinarios más. Sus obras imperdibles son La Tumba, en la que explota el recurso de la juventud con una maestría sin igual, y Ciudades Desiertas, la historia de amor de un “macho” que hace todo por recuperar a su mujer, y en la cual las discusiones son muy entretenidas, las situaciones de riesgo son muy cómicas y el odio a la mujer de Eligio es cada vez mayor. Esta novela corta fue llevada al cine en 2016 con el nombre Me Estás Matando, Susana, protagonizada por Gael García Bernal. La obra de José Agustín es como la playa que lo vio nacer, como el puerto de los 360 días de sol al año: una sorpresa inexplicable. Y es que conocer todas las aristas de Acapulco es como leer a José Agustín, y viceversa.  

¿Qué otros hombres les han cambiado la vida a través de sus letras?

Portada: rawpixel // Pixabay

Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.



Canción actual

Title

Artist