Antes del World Trade Center. Miércoles de Spots & Places

Escrito por el 12/09/2018

En 1856 un editorial de la revista Harper’s Monthly declaró que Nueva York era notoriamente la” menos amada de las grandes ciudades americanas. ¿Por qué debería ser amada como una ciudad?  Nunca es la misma ciudad durante una docena de años juntos. Un hombre nacido en Nueva York que vuelve cuarenta años después no encuentra nada de la que conocía. ”

Algo parecido describió el poeta Walt Whitman “la ciudad tiene el espíritu de arrastrar y soltar de nuevo, de destruir y construir una y otra vez”; lo vio antes de la llegada del acero que permitiría levantar los edificios más grandes del mundo.

Para principios del siglo XX la población del área metropolitana de Nueva York crecía sin parar y Manhattan se convertía en una de las grandes maravillas de la planificación urbana. Al respecto el escritor Henry James criticó las “inquietas renovaciones” de una ciudad que borraba su historia y dejaba a la gente en un presente siempre provisional.

Foto: Commons

El cambio.

Para inicio de los años sesenta, Nueva York estaba en medio de una crisis. La ciudad había perdido el 30 por ciento de su población  respecto a la década de los 20s. La llegada del automóvil había unido a los suburbios y con ello inició la partida de miles de familias y un deterioro económico que se prolongó por décadas.

Para paliar la crisis la apuesta  fue la misma: construir.  La inquieta renovación llegaba de nuevo. Habría que levantarse y habría que hacerlo a lo grande, con el proyecto de oficinas más grande del mundo.

La idea de establecer un World Trade Center en la ciudad de Nueva York fue propuesta por primera vez en 1943 pero se detuvó seis años después.  Durante la década de 1940 y 1950, el crecimiento económico se concentró en el centro de Manhattan. Para ayudar a estimular la renovación urbana en la parte baja junto al Río Hudson, el magnate David Rockefeller sugirió que el World Trade Center fuerse levantado ahí. Con su hermano Nelson como gobernador, todo estaba atado.

Foto: Commons

El barrio de los Radios.

El punto elegido por los Rockefeller no era un terreno baldío. La zona
era el hogar de más de  300 locatarios, más de mil oficinas, muchas pequeñas empresas y 30 mil empleados en un sitio privilegiado cercano a la terminal de tren que unía a Manhattan con New Jersey.

Lo que le daba vida se la quitaba.  El número de pasajeros del tren había  caído de 113 millones de pasajeros en 1927 a 26 millones en 1958. Había que revivir el área y para ello con la lógica de siempre, había que hacerlo destruyendo la mayor zona de venta de radios y televisiones del mundo.

Antes de Internet y la televisión, había radio y sus programas y tecnología se hacían en la metrópoli. La gente tenía pasión por la radio como lo narra Woody Allen en su película Radio Days, por lo que no sorprende que surgiera un distrito comercial en torno a la venta y reparación de los mismos en la ciudad. 

De 1921 a 1966, un tramo de aproximadamente 13 cuadras era la fortaleza, un cluster le llaman ahora, de pequeños negocios conocida como Radio Row.

Foto: Commons

Las fotos del lugar ilustran un desorden, pero con encanto. En las fotos de antaño se observa gente arremolinada en torno a ventanas escuchando o viendo las últimas noticias.

Cuando enfrentaron la amenaza de desalojo e inminente demolición, los empresarios locales presentaron una demanda para evitar el desarrollo del World Trade Center. Durante años los usuarios y comerciantes de Radio Row se mantuvieron firmes en su determinación de mantener sus negocios en pie.

Las protestas continuaron hasta 1962, cuando una gran cantidad de manifestantes marcharon por sus calles en un simulacro de procesión fúnebre. En una solemne muestra de solidaridad, los propietarios cargaron un ataúd cubierto con un funerario negro que contenía la figura a tamaño real de un hombre llamado “Mr. Small Businessman”. (pequeño hombre de negocios).

A pesar de numerosas protestas y demandas, la construcción del World Trade Center comenzó en agosto de 1966, lo que resultó en la reubicación y eventual erradicación de muchas tiendas situadas a lo largo del primer distrito electrónico de la ciudad de Nueva York.

El proyecto cambió la zona por completo, el arquitecto que diseñó el Centro, Minoru Yamasaki, creía que las calles eran reliquias de un pasado desordenado y revoltoso. Las supermanzanas, grandes extensiones de concreto abiertas que servían como podios para edificios modernos, eran mucho más atractivas.

Foto: Commons

El World Trade Center no trajo progreso inmediato a la zona. Las oficinas tardaron años en ser habitadas y la ciudad atravesaría severas crisis hasta declararse en bancarrota en 1975, dos años después de terminarse las que fueron conocidas como torres gemelas. El complejo en su totalidad que comprendía siete edificios fue completado hasta 1987.

Tras la caída de las Torres el 11 de septiembre de 2001 comenzaría uno de los mayores debates urbanos en la historia de Nueva York. La idea de levantar el complejo otra vez o hacer de la zona un gran parque memorial fue confrontada por académicos, políticos y urbanistas. Sabemos sin duda quien fue el bando ganador


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