The Last Jedi: La Fuerza está despierta y más fuerte que nunca (sin spoilers).

Escrito por el 14/12/2017

Por Daniel Pando

Después de que en 2015, JJ Abrams lograra lo que se imaginaba imposible, el universo de Star Wars se llenó de vida y resucitó para una nueva generación. Era el regreso a la forma: a una historia con más corazón que computadoras, a una narrativa centrada en la emoción y no en los efectos. Era natural, era real. Era Star Wars. Un retorno anhelado, un triunfo soñado.

Ahora, de la mano de Rian Johnson, la saga más gloriosa de la historia del cine regresa en su forma más innovadora: rompiendo con los estereotipos narrativos de sus antecesoras, con una tonalidad más oscura, con personajes más trabajados (principalmente Kylo Ren), con un grupo de rebeldes tan entrañables como el de las originales y con una protagonista que demuestra que en lo femenino está el verdadero despertar de la fuerza. Un gran mensaje para el mejor momento.

The Last Jedi es única, valiente y propositiva. Su meta, a diferencia de The Force Awakens, no es parecerse en nada a ninguno de los episodios anteriores, ni siquiera a The Empire Strikes Back, pero donde el Episodio V triunfó, el VIII lo hace también: es una secuela que supera a su predecesora y lo hace de la mejor manera…siendo distinta.

En cuanto a los personajes, y en la opinión muy personal de quien les escribe, no hay duda de que el retorno de Luke es el plato principal de un menú que nos hace recordar por qué llevamos 40 años amando esta saga. Un Mark Hamill llenó de enojo, pero también de humanidad. Un Skywalker con miedo, pero con mucha más sabiduría. Un Jedi retirado, pero listo para luchar. Un arco perfectamente ilustrado y coherente. Ahora, y como siempre el villano es piedra angular en este universo, hay que decir que las dudas que generó el casting de Adam Driver como Kylo Ren han sido completamente disipadas con una actuación enorme donde lo que en Episodio VII parecían ser las motivaciones de un junior insoportable obsesionado con su linaje, ahora tienen raíces mucho más profundas y dolorosas. Un digno heredero al papel de villano, un personaje con mucho que dar. En cuanto a los rebeldes, las palmas se las lleva Laura Dern (¡SÍ, LAURA DERN EN STAR WARS!) como la Vice-Almirante Holdo, un personaje cuyo peso es FUNDAMENTAL para la historia a nivel emocional, argumentativo y psicológico. En ese sentido, Poe y Finn simplemente cumplen siendo valientes, atrevidos y, cuando es necesario, simpáticos. La mezcla perfecta que los vuelve entrañables. BB-8 es eso: el ADORABLE BB-8. Finalmente, y para hablar de lo más trascendente y hermoso de este punto, la insuperable Daisy Ridley (mi amor) como la maravillosa Rey es la Jedi que tanto necesitaba esta franquicia: una mujer cuya inocencia es también su mayor fuerza, una valiente que sigue sus sentimientos hasta las últimas consecuencias, una guerrera que sabe que, muchas veces, la verdadera batalla se libra en el interior. El mejor personaje que, otra vez, en mi opinión, ha surgido en este universo desde Darth Vader. Y así, sólo puedo definir a Rey de una sola manera: UNA NUEVA ESPERANZA. Master Rey, lead the way.

A nivel narrativo, la cinta también sorprende por estar estructurada de manera menos lineal: es un argumento donde los flashbacks, las realidades paralelas y lo omnipresente llenan de riqueza una historia congruente con el pasado y lo suficientemente rica e innovadora para proponernos un futuro. La más interesante de TODA la saga en ese sentido, sin duda.

En fin, y para no soltar algún spoiler accidental, The Last Jedi es, para mí, la Empire Strikes Back de nuestra generación: una película que no sólo cumple, sino que supera a la anterior y catapulta a esta nueva trilogía hacia la trascendencia de la primera (tranquilos, haters, es sólo mi opinión). Una película que demuestra que hace dos años la Fuerza tenía que volver a despertar para hoy, y hasta 2019, seguir despierta y recordarnos por qué hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana el mundo conoció la historia más maravillosa, honesta, noble y emocionante. La historia que hasta nuestros días sigue siendo la más trascendente de Hollywood: la historia de Star Wars.

Con algunas de las escenas y batallas más memorables en la historia de la franquicia, Episodio VIII es lo que la saga necesitaba: The Last Jedi es el final de algo, pero el principio de mucho más.

Si Episodio VII fue El Despertar de la Fuerza, Episodio VIII es, sin duda, su florecimiento.

Gracias, Disney.

Gracias, Rian Johnson.

Gracias Luke, gracias Rey.

Una vez más, gracias, Star Wars.


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